Tu equipo va en piloto automático
Del milagro a la cumbre: pensar despacio para el coaching de equipos
Cuando un equipo llega a una sesión, casi siempre llega con prisa. Trae un problema y quiere una solución. Y la prisa, en términos de Daniel Kahneman, tiene nombre: Sistema 1. Ese pensamiento rápido, automático e intuitivo que nos salva la vida en la carretera, pero que en un comité de dirección suele repetir la misma historia de siempre: «esto no tiene arreglo», «el problema es el otro departamento», «ya lo intentamos».
Los cerebros de las personas de tu equipo están en automático
En este post quiero compartir una forma de trabajo que combina tres herramientas que vienen de mundos distintos: la pregunta milagro tal como la lleva al espacio Insa Sparrer, la técnica del escalador de Giorgio Nardone y el Sistema 2 de Kahneman. Juntas crean un recorrido que va del cuerpo a la estrategia, y de la estrategia al primer paso del lunes por la mañana.
Al cerebro le divierte pensar en milagros
Steve de Shazer e Insoo Kim Berg formularon la pregunta milagro en la terapia breve centrada en soluciones: «Imagina que esta noche, mientras duermes, sucede un milagro y el problema desaparece. Como estabas dormido, no sabes que ha ocurrido. ¿Qué es lo primero que notarías al despertar?»
Insa Sparrer, junto a Matthias Varga von Kibéd, dio un paso más en las Constelaciones Estructurales Sistémicas (SySt): llevó esa pregunta al espacio. En lugar de hablar del milagro, lo configuramos en el espacio con papeles o figuras. Hay representantes para el equipo, para el objetivo, para aquello que lo dificulta y para los recursos disponibles. Y a veces aparece algo muy revelador: el beneficio oculto de los cerebros: ahorrar energía, manteniendo las cosas como están.
Aquí el cuerpo sabe antes que la cabeza. La percepción representativa es, en cierto modo, Sistema 1 al servicio de la solución: rápida, intuitiva, no verbal. Pero a diferencia del Sistema 1 que traía el equipo, este no
repite el guion del problema. Mira desde el futuro. Como escribí hace tiempo, el coaching sistémico sucede en el cuerpo.
Al cerebro le atrae observar desde la cumbre y siente fascinación por los mapas
El problema de muchos talleres es que terminan aquí. Hay emoción, hay insight, hay lágrimas a veces… y el lunes todo sigue igual. Las imágenes y las posibles alternativas de solución, necesitan un sendero.
Giorgio Nardone, desde la terapia breve estratégica, propone la técnica del escalador. Los alpinistas que preparan una ascensión compleja no planifican desde el campo base hacia arriba: se sitúan mentalmente en la cumbre y reconstruyen la ruta hacia abajo. ¿Cuál es el último paso antes de llegar? ¿Y el anterior a ese? Así, peldaño a peldaño, hasta el primer movimiento, que suele ser mucho más pequeño y concreto de lo que el equipo imaginaba.
Con un equipo podemos hacer esto literalmente. El representante del equipo se coloca en el lugar del objetivo, y desde allí el grupo va retrocediendo en el espacio: cada paso atrás es una etapa. Cada lugar se nombra, se siente y se escribe. Ponemos al equipo a pensar en dirección contraria. Y aunque esté diseñado para ahorrar energía, le ponemos un reto que no conoce. Con esta facilitación, logramos atención plena.
Mi querido Kahneman. Pensar despacio…..
Kahneman describió el Sistema 2 como un pensamiento lento, deliberado y costoso. Y también perezoso: solo se activa cuando no queda más remedio. Por eso los equipos tienden a decidir desde el Sistema 1, aunque crean que están analizando.
La técnica del escalador obliga al Sistema 2 a despertar. Pensar hacia atrás no es natural para el cerebro; exige esfuerzo, secuencia y precisión. Y esa es justamente su virtud: rompe el automatismo del «ya sabemos cómo se hace».
Pero hay algo más fino. El Sistema 2 llega en el momento oportuno. Si lo invitamos al principio, se convierte en el abogado del «es imposible» y bloquea la imagen de solución. Si lo invitamos después de que el cuerpo ha visto el milagro, trabaja a favor: traduce la intuición en decisiones verificables. El orden importa. Primero sentir el futuro, luego pensar despacio cómo llegar.
Un ejemplo para imaginarlo para que tu cerebro siga despierto con este post
Pensemos en un comité de dirección que lleva meses sin cumplir sus plazos de lanzamiento. En la configuración sistémica “milagro” de Insa,
el representante del objetivo solo se relaja cuando el representante de «Operaciones» deja de estar detrás del equipo y pasa a estar a su lado. El milagro no era trabajar más rápido, era incluir antes a quien ejecuta.
Desde esa cumbre, el escalador baja: el paso anterior a lanzar a tiempo es que Operaciones valide el calendario; el anterior, que participe en la definición del producto; el anterior, que tenga una silla en la reunión de los martes. El primer paso resulta ser una invitación a una reunión. Pequeño, concreto, casi ridículo. Y por eso posible.
Una pequeña guía para facilitadores sistémicos:
Milagro (cuerpo, Sistema 1 al servicio del futuro). Configurar la pregunta milagro en el espacio y dejar que aparezca la imagen de solución, sin analizarla todavía.
Escalador (espacio y secuencia). Desde el lugar del objetivo, retroceder paso a paso nombrando cada etapa hasta llegar al primer movimiento.
Sistema 2 (mesa y papel). Ya fuera de la constelación, revisar cada paso con preguntas lentas: quién, cuándo, cómo sabremos que ha ocurrido, qué podría hacernos volver atrás.
Para cerrar
Los principios sistémicos nos recuerdan que todo tiene derecho a pertenecer, incluso el pensamiento rápido que nos trajo hasta el problema. No se trata de expulsar al Sistema 1, sino de darle su lugar. El milagro le habla a la intuición; el escalador le habla a la razón. Y el equipo, por primera vez, las escucha a ambas en el orden adecuado.
Quizás la pregunta no sea cómo resolver el problema, sino desde dónde queremos mirarlo. Desde abajo, la montaña parece imposible. Desde la cumbre, se ve el camino.
