Dinámicas sistémicas en empresas familiares. ¿Condenadas al desorden?
En Coaching sistémico distinguimos tres principios que sostienen cualquier sistema humano: pertenencia, orden y equilibrio entre dar y recibir. En la empresa familiar, la clave está en que estos principios funcionan distinto a la familia y entonces se confunden y aparece el desorden.
Esta confusión conlleva un desorden tanto en la familia como en la organización. Y en esta última, resulta en niveles de improductividad.
Voy a clasificar estas confusiones, que dan origen a conflictos, según los principios sistémicos y añado recomendaciones de mi cosecha. He sido miembro de una empresa familiar con más de 100 empleados por más de 40 años y he trabajado como coach sistémico de empresas familiares para la generación de protocolos familiares.
Pertenencia
· En la familia se pertenece por nacimiento, sin condiciones. En la empresa, por un vínculo laboral y una contribución.
· A veces los hijos no se atreven a emprender fuera porque sienten que perderían su lugar en la familia.
· Las empresas familiares a veces atrapan los talentos y proyectos de vida de la segunda generación.
· La pareja del(a) fundador(a) aparece como administradora oculta, influyendo en decisiones y promociones sin un lugar visible.
· Lo que no se nombra sigue actuando, generando confusión de si se habla desde el lugar de hijo(a) o de empleado(a).
· La familia política que entra en la empresa casi siempre, la desordena.
Orden
· En la familia el orden se da por edad. En la organización, además de la antigüedad, cuentan la función y la responsabilidad.
· A veces el negocio exige que el hermano menor dirija al mayor. Muchos fundadores lo viven como un drama.
· “Todólogos”: todos hacen de todo, los puestos se desdibujan y los colaboradores no saben a quién responder.
· Fundadores que miran la tecnología con recelo; suele ser la tercera generación la que trae la renovación que alarga la vida de la empresa. Honrar lo anterior y dar paso a lo nuevo es parte del mismo orden.
· La meritocracia puede brillar por su ausencia
· La caja de la empresa se confunde con los gastos de la familia
Equilibrio entre el dar y el recibir
· En la familia, los padres dan y los hijos toman. En la empresa, el intercambio entre aporte y retribución debe estar equilibrado.
· Mismo salario para todos los hijos “como en casa”, sin importar la responsabilidad es igual a malestar y crear una política salarial distorsionada.
· A veces los empleados ven en el fundador al padre o la madre que no tuvieron y le piden protección en lugar de liderazgo.
· Ocurre en algunos casos, que para los fundadores sin hijos la empresa ocupa ese lugar: esto es una carga enorme para los colaboradores.
· Si los padres ven la empresa como un nido para sus hijos, olvidan su función social y la necesidad de resultados para que la empresa sea sostenible.
Destino
· El destino de una familia está marcado por la VIDA. Es decir, continuar la “especie”, continuar la saga, fortalecer una comunidad. En la empresa el destino, la razón de ser, está en estricta relación con los clientes. Sin clientes no hay empresa
· El acto fundacional (el origen y oportunidad de la creación de la empresa) por parte de los padres, a veces ya no se corresponde con el cambio en productos, servicios y clientes. Renovarlo, se siente a veces como una traición.
· Los beneficios de la empresa familiar se utilizan a veces para solucionar temas familiares, sin que exista una transparencia en el concepto: inversión vs dividendos.
¿Por dónde comenzar?
Para tener una empresa ordenada, primero hay que ordenar el sistema familiar. Las intervenciones sistémicas permiten ver estas dinámicas invisibles y desenredarlas. Porque la empresa se debe a la sociedad, no a la familia.
Debe existir un diálogo en donde esté claro el rol de: accionista y de empleados.
Un protocolo de familia es ya en muchos países un marco de referencia jurídico que permite actuar con responsabilidad a cada miembro de la familia y a cada una de las personas de la familia que trabajan en la empresa familiar.
Se deben tener claros los niveles e instancias de gobernanza para determinar: dividendos, reinversión en la empresa, salarios.
No querer mirar estos “enredos” puede hacer que una empresa familiar sea un peligro para el bienestar de padres e hijos.
